Hemos ido teniendo noticias respecto del incremento brutal que se han generado en las deudas públicas de diferentes estados y del mismo gobierno federal en nuestro país. Sin duda, el caso Coahuila se convierte en algo (casi) paradigmático. Más allá de la imputación de responsabilidad a personas y partidos políticos en específico -y los tres grandes están involucrados en casos así-, que por sí mismo es algo por atender por la ‘ciudadanía’ (más en este tiempo de ilusión electoral), nos interesa llamar la atención respecto de su trascendencia para la vida social en general. No es la primera vez que estamos en una situación así y algo sabemos de las medicinas que imponen los dueños de las finanzas mundiales.
También hemos tenido noticias respecto de la situación griega, también un caso (casi) paradigmático de la situación del orden social vigente –en especial de su dimensión económica-. No sólo hemos tenido noticia respecto de la gran –impagable- deuda de ese país, también hemos conocido (aunque por los medios de comunicación comerciales muy poco- de la corajuda postura del pueblo griego). Respecto de la situación social hemos sabido de la alteración brutal en la vida política en ese país, de su impacto en la vida laboral, de la precariedad de la economía. De la reacción del pueblo griego, hemos sabido de una postura valiente por la defensa de sus derechos y, con ella, de una calidad de vida de zona euro. También hemos visto la represión brutal del régimen contra todos los que intentan en acto detener al entreguismo de su gobierno a las fuerzas financieras mundiales.
Hoy sabemos de un acuerdo de los ministros de finanzas de la zona euro, que han llegado felizmente a un acuerdo para ‘rescatar’ a Grecia. Luego de unas ‘quitas’ a la deuda y la aprobación de un multimillonario nuevo préstamo, han condenado al pueblo griego a sufrir ‘medidas de austeridad’ que atentan impunemente contra su calidad de vida en todos los órdenes de la existencia, a todos los griegos vivos actualmente y a muchas generaciones por venir. Muchos países se alegrarán de este acuerdo, en la ilusión de que al proteger las finanzas mundiales ayudan al progreso del mundo. Condenando a pueblos enteros a la penuria económica y social se ha logrado mantener el progreso del mundo. ¿Llorar? ¿Reír? ¿Qué hacer ante esto?
Parece que nuestro país no se acerca únicamente a la degradación social por la vía del dominio del crimen organizado que se vincula al Estado y su ‘buen’ funcionamiento, a la absurda guerra y la impotencia, indefensión e indiferencia de la ‘sociedad’, parece que nos acercamos a la a la total vulnerabilidad económica vía el endeudamiento. El ejército ya advirtió el riesgo de la seguridad interna, lo que en voz de un militar se constituye como una cuasiamenaza a las garantías constitucionales.
En estos días disfrutamos de un impasse en las campañas electorales, de quienes prometen sacar al país adelante. Ante las condiciones que se están presentando ¿qué podemos esperar de ellos?
Grecias siempre nos la han presentado como un ejemplo, pero ahora no lo es por sus ciudades Estado o por sus filósofos tan importantes. Parece que sí lo es hoy por lo que han hecho con ella los dueños de las finanzas y, especialmente, por la valentía de su pueblo para enfrentarles a pesar de la brutal represión ejecutada por sus gobernantes.
¿Cómo va eso del vecino y sus barbas…?